martes, 7 de febrero de 2012

Hace ya más de una hora que llevamos caminando por la Autopista, en dirección a Barcelona pero, no es hasta que pasamos a la altura de la Localidad de ALMENARA (Castellón), cuando comenzamos a ver los primeros claros del día. El núcleo histórico y principal de Almenara se encuentra a unos 4 km de la costa, bajo el cerro del Castillo. En la mitad norte de la restinga que separa la zona de marjales de la playa de Casablanca se ha desarrollado el Barrio Mar, denominado oficialmente Platja d'Almenara Casablanca, que ya cuenta con 840 habitantes en 2011.
Seguimos en la Provincia de Castellón y pasamos por los polígonos Industriales de la laboriosa Ciudad de Vila-real. Desde su fundación hasta la primera mitad del siglo XX, el municipio basó todo su potencial económico en una agricultura mixta de secano extensivo y de huerta intensiva. El naranjo transformó, directa e indirectamente, los pilares de la idiosincrasia de la ciudad. En función de su interés, entre 1880-1960 se convirtieron 3.500 Ha. de secano a regadío, se desarrolló una incipiente y apreciable industria de transformación de cítricos. Sin embargo, la política de fomento de la vivienda y del turismo que caracterizan los años 60 del siglo XX determinó que se optara por invertir en una industria tradicional de la comarca: la azulejera. De ahí, que el azulejo y sus industrias complementarias sean el principal motor económico de la ciudad en la actualidad.
Pasamos por la Localidad de Alcalá de Xivert (Castellón) Ubicado entre la Costa de Azahar y el Maestrazgo interior, el paisaje de llanos y montañas alterna con las playas y zonas rocosas del litoral. Su orografía está compuesta principalmente por dos grandes sistemas montañosos que ocupan y componen buena parte del mapa municipal: la sierra de las Atalayas en su porción N.O. con alturas como Atalaya Grossa (635 metros), y la sierra de Irta, paralela al mar desde la misma raíz, desde Alcocebre a Peñíscola, formando otras estribaciones menores como la sierra de Chivert que ocupa el centro geográfico territorial.
Parada técnica obligatoria en una de las Areas de Servicio de la Autopista AP-7, dirección Barcelona y situada entre las Provincias de Castellón y Tarragona.
Ya en la Provincia de Tarragona, cruzamos el río Ebro cerca de su desembocadura y en lo que se conoce como Parque Natural del Delta del Ebro. El delta del Ebro es la zona húmeda más grande de Cataluña y una de las más importantes de Europa occidental detrás del parque regional de la Camarga en Francia y del parque nacional de Doñana en el sur de España.
El Castillo de Santa Coloma de Cervelló nos indica que ya estamos llegando a nuestro primer destino programado, que es: LA COLONIA GÜELL. En el S.X se construyó el castillo de Cervelló en la cima del Montpedrós y una iglesia que se llamó Santa Coloma, virgen y mártir nacida en Sens (Francia). El topónimo Montpedrós se cambió por el de Cervelló, dando lugar al actual Santa Coloma de Cervelló. Todavía se conserva un pergamino de un testamento de 1213.
Nos dirigimos en busca del guía que nos acompañará durante la visita a LA COLONIA G ÚELL. La Colonia Güell es una pequeña colonia obrera situada en el término municipal de Santa Coloma de Cervelló (Barcelona). La Colonia Güell está considerada uno de los refentes para estudiar la arquitectura de Antoni Gaudí y es, también, uno de los conjuntos modernistas y atractivos turísticos más importantes de Cataluña.
A diferencia de la gran mayoría de colonias industriales de Cataluña, Eusebi Güell procuró mejoras sociales para los trabajadores y aplicó su condición de mecenas de la cultura. Así, dotó a la Colonia Güell de equipamientos culturales y religiosos, e incorporó la corriente modernista a las nuevas construcciones. Destaca especialmente la iglesia diseñada por el propio Antoni Gaudí, inacabada pero que asienta las bases de lo que sería la Sagrada Familia de Barcelona.
La plaza Joan Güell, en la cual se encuentran el ateneo y el teatro Fontova, está presidida justo en el centro por la estatua de Eusebi Güell, el fundador de la Colonia. Esta plaza es aún el centro de la vida social de la Colonia. Debido a la riqueza patrimonial del conjunto, en 1990 la Colonia Güell fue declarada Bien de Interés Cultural y se estableció la protección de los edificios más relevantes, así como de las características generales de edificación.
En la Colonia Güell aparecen los indicios más característicos de este movimiento. De un lado la utilización del ladrillo visto como reivindicación de una arquitectura popular y tradicional catalana, y por otro, la incorporación de nuevas técnicas y nuevos materiales constructivos como el hierro o la cerámica.
El trabajo de Gaudí se centró en el edificio de la Cripta.
LA CRIPTA supone un punto culminante en la obra creativa de Gaudí. Incorpora, por primera vez de forma unitaria, la práctica totalidad de sus innovaciones arquitectónicas, como los arcos de catenaria, el uso de muros exteriores con forma de paraboloides hiperbólicos, el tratamiento dinámico y fluido del espacio interior o los mecanismos de fusión del edificio con el medio natural.
Incluye numerosos ejemplos del dominio por parte de Gaudí de las artes aplicadas, tanto en los elementos del mobiliario como en los ornamentales.
Destacan los bancos con reclinatorio y el espacio único de la nave, cuya fluidez queda realzada por la iluminación procedente de los ventanales, los cuales incorporan, por la parte exterior de la iglesia, ornamentos y mosaicos de simbología religiosa.
Destaca la gran variedad de materiales empleados: piedras basálticas y calizas, ladrillos cerámicos y requemados, escoria de fundición, cerámica, vidrio y diferentes tipos de mortero.
La fábrica cerró en 1973 en el marco de una crisis generalizada del sector textil produciendo un fuerte impacto social a la Colonia. En los años posteriores la propiedad se fue vendiendo: la fábrica en fracciones a empresas diversas, las casas a sus habitantes y los equipamientos y terrenos del entorno a instituciones públicas.
Hay que tener en cuenta que Eusebi Güell, el empresario fundador de la Colonia, quiso crear una colonia industrial en la que los obreros tuviesen acceso a la enseñanza, la cultura y el ocio, así como a viviendas unifamiliares, a diferencia de los densos bloques de pisos habituales en otras colonias. Como mecenas de la cultura, hizo construir LA ESCUELA, la casa del maestro, el ateneo, el teatro Fontova, la iglesia y el centro parroquial, concebidos como edificios al servicio de la gente de la Colonia. En la construcción de estos edificios intervinieron arquitectos adscritos a la corriente modernista, algunos de ellos colaboradores de Gaudí. Esto propició la implantación de edificios singulares de gran belleza, pero también de otros edificios destinados a los obreros que evidencian como los albañiles maestros de obra se contagiaron de las formas y técnicas de los arquitectos, exhibiendo un amplio muestrario de cómo utilizar el ladrillo en muros, fachadas, ventanas, y sobretodo en las cornisas.
Después de comer, tomamos el Bus para dirigirnos a Barcelona y así poder continuar con la programación del viaje. Comenzamos la visita, a pié, en el Parque de la Ciudadela. El Parque de la Ciudadela (en catalán Parc de la Ciutadella) fue durante muchos años el único parque de la ciudad de Barcelona. Fue construido en los antiguos terrenos de la fortaleza de la ciudad (de ahí su nombre Ciudadela), a imagen y semejanza del Jardín del Luxemburgo de París. Está situado en el barrio de Ciutat Vella, en el triángulo comprendido entre la Estación de Francia, el Arco de Triunfo y la Villa Olímpica, entre el paseo Pujades, el paseo Picasso y la calle Wellington. Dispone de diez accesos y tiene una extensión de 17,42 hectáreas, sin contar el Zoo de Barcelona. En el parque se ubica el antiguo Arsenal de la Ciudadela, sede actual del Parlamento de Cataluña.
Camino del Palacio de la Música de Barcelona y a la altura de la Sede de La Caixa en la Vía Laietana, nos encontramos con una masiva manifestación de indignados. La Vía Layetana (Via Laietana en catalán) es una calle de Barcelona que comunica el Ensanche con el puerto atravesando la Ciutat Vella. Su nombre está dedicado a los primeros habitantes íberos de la zona. Fue diseñada inicialmente por Ildefonso Cerdá en 1859 para enlazar de forma directa el nuevo barrio del Ensanche, que se perfilaba dentro del plan Cerdá con el puerto, vía de comunicación principal en el siglo XIX. Pero el Plan Cerdá se centró en el crecimiento fuera de las murallas y no fue hasta en 1899 que se volvió a impulsar con la aprobación del Plan de Reforma Interior de Angel Baixeras.
Uno de los motivos de esta excursión,organizada por INICIATIVES CULTURALS DE LA SAFOR era la asistencias al Concierto en el Palau de la Música de Barcelona. En 1997 la Unesco incluyó el edificio en su relación del Patrimonio de la Humanidad.
El Palacio de la Música Catalana (Palau de la Música Catalana en catalán) es un auditorio de música situado en la calle Sant Pere més Alt en el barrio de la Ribera de Barcelona, España. Fue proyectado por el arquitecto barcelonés Lluís Domènech i Montaner, uno de los máximos representantes del modernismo catalán. La construcción se llevó a cabo entre los años 1905 y 1908, con soluciones en la estructura muy avanzadas con la aplicación de grandes muros de cristal y la integración de todas las artes, escultura, mosaicos, vitrales y forja. El edificio, sede central del "Orfeón Catalán", fundado en 1891 por Lluís Millet y Amadeo Vives, fue sufragado por industriales y financieros catalanes, ilustrados y amantes de la música, estamento que sesenta años antes ya había financiado el teatro de ópera y ballet Gran Teatro del Liceo.
Algunos de los excursionistas que no fuimos al concierto del Palau de Musica de Barcelona, nos dedicamos a visitar el centro histórico de la Ciudad. Pla de la Seu (Llano de la Catedral), plazoleta que conduce directamente a las escaleras de La Catedral de Barcelona.
La Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia (también llamada, en lugar de catedral, Seo, o Seu en catalán) es la catedral gótica de Barcelona, sede del Arzobispado de Barcelona. La catedral actual se construyó durante los siglos XIII a XV sobre la antigua catedral románica, edificada a su vez sobre una iglesia de la época visigoda a la que precedió una basílica paleocristiana, cuyos restos pueden verse en el subsuelo, en el Museo de Historia de la Ciudad. La finalización de la imponente fachada en el mismo estilo, sin embargo, es mucho más moderna (siglo XIX). El edificio es Bien de Interés Cultural y, desde el 2 de noviembre de 1929, Monumento Histórico-Artístico Nacional.
La Plaza Sant Jaume es el centro de poder más importante de Cataluña, a un lado el Palau de la Generalitat de Catalunya y al otro el Ayuntamiento de Barcelona.
A la hora acordada nos encontramos junto a la estatua ecuestre de Ramón Berenguer para tomar el autocar que nos llevará al Hotel Campanile, situado en Barberá del Vallés y dando por finalizado nuestro primer día en la Ciudad Condal. Ramón Berenguer I (1023-1076), llamado el Viejo (el Vell en catalán), hijo de Berenguer Ramón I, fue Conde de Barcelona y Gerona (1035-1076), de Osona (1054-1076) y de Carcasona y Rasés (1068-1076). Fue llamado también «Apoderador de España» (Ispanie subiugator), y «Defensor y muro del pueblo cristiano» (Propugnator et murus christiani populi).
A primera hora de la mañana abandonamos el Hotel donde hemos pernoctado para dirigirnos a Barcelona, donde comenzaremos el día con varias visitas programadas. Hotel Campanile Barcelona Norte Barberá del Vallés Nada más sencillo para alojarse con nosotros y disfrutar al máximo de la estancia. Para viajes de negocios o escapadas familiares, el hotel Campanile Barcelona Norte Barberá del Vallés le ofrece la máxima comodidad, un ambiente agradable y servicios funcionales y modernos.
El Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, (oficialmente Hospital de la Santa Creu i Sant Pau) está actualmente situado en un conjunto de edificios situados en Barcelona, proyectados por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner, uno de los principales representantes del modernismo catalán. Con su edificio principal y sus numerosos pabellones, el Hospital de San Pablo es, junto con el Instituto Pere Mata de Reus también del mismo arquitecto, uno de los mayores conjuntos de la arquitectura modernista catalana.
El Hospital se fundó en 1401, por la fusión ("reducción") de seis hospitales que por aquel entonces existían en Barcelona y que a raíz de la peste de 1348 y la crisis demográfica posterior entraron en una profunda crisis económica. El nombre de la nueva institución fue Hospital de la Santa Creu (Hospital de la Santa Cruz). La MIA (Muy Ilustre Administración) se componía de dos canónigos de la Catedral de Barcelona y dos miembros del Consejo de Ciento (órgano de gobierno de la ciudad de Barcelona). La gestión estaba a cargo de un Prior, que siempre era un sacerdote (en Valencia se llamaba clavario y en Zaragoza Mayordomo). Hasta 1904, fue la principal institución asistencial del principado de Cataluña y, con los hospitales de Gracia de Zaragoza y General de Valencia, las tres piezas clave del dispositivo de acción social de la Corona de Aragón. Situado en el Raval de Barcelona (actualmente el edificio es la sede de la Biblioteca de Cataluña) el crecimiento urbanístico de la ciudad durante el siglo XVIII le rodeó. Si hasta 1714 la hegemonía en la MIA la tuvo el brazo civil, durante el periodo borbónico, hubo una evidente desafección de los concejales en favor de un poder creciente del brazo religioso de la Junta que condujo a percibir lo que era un hospital civil como un hospital religioso. Este hecho motivó que el papel de los médicos fuese subalterno. Los cambios en la formación médica durante el XIX movieron a muchos médicos a efectuar críticas muy acerbas relativas al funcionamiento del Hospital, y a la subordinación del mismo a los intereses religiosos. Por eso, inspecciones municipales como la de 1847 y numerosos escritos en la prensa cuestionan la política asistencial de la institución, y por eso los médicos lucharon porque la facultad de medicina y el hospital universitario se trasladasen a otra institución (el Clínico).
Desde principios del siglo XIX menudean las quejas sobre la vetustez del edificio y la imposibilidad de garantizar su ampliación en un contexto de creciente urbanización y demanda asistencial, así como críticas acerbas ante el modelo de gestión de la institución, defendida por la MIA como de beneficencia particular, de tal manera que Barcelona no dispuso de un hospital de gestión pública hasta la aparición del Clínico. La aplicación de la Ley de Beneficencia de 1849 y del Reglamento de 1852, y sobre todo la desamortización de buena parte de su patrimonio rústico y urbano mediante las leyes de Madoz, pusieron en cuestión la autonomía del Hospital de los poderes públicos y la necesidad de adaptarse a la legislación. Con el objeto de mantener su independencia, la Administración instó su conversión en hospital de beneficencia privada, estatuto que mantuvo hasta los acuerdos entre la MIA y la Generalidad Provisional en 1978 y que supusieron la entrada en la Administración de la Generalidad de Cataluña y el nombramiento por esta del Presidente. Desde entonces, el hospital actúa como proveedor de servicios del Instituto Catalán de la Salud en el marco de la Red Hospitalaria de Utilidad Pública. Otra característica importante es que el hospital estaba pensado para diferenciar a los pacientes entre hombres y mujeres. En la parte derecha se encuentran los pabellones de los hombres que tienen nombres de santos, y en la parte izquierda los pabellones de las mujeres con nombres de santas o vírgenes. De hecho en la entrada principal había una puerta en el ala derecha para los hombres y una puerta en el ala izquierda para las mujeres.
La construcción de un nuevo edificio a principios del siglo XX pudo financiarse mediante la donación que había hecho el banquero Pau Gil para construir un hospital que debía gestionar el ayuntamiento de Barcelona u otra institución similar. Su construcción se inició en 1902 y se desarrolló a lo largo de 18 años, durante los cuales las obras quedaron paralizadas por falta de medios y por continuos conflictos derivados del modelo de gestión que practicaba la Administración. El conjunto fue terminado en el año 1930. Para aproximarse a la voluntad del mecenas, se añadió su nombre Pau (Pablo) al del hospital, el cual a partir de entonces se llamó oficialmente Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, si bien en la actualidad se le conoce más popularmente por Hospital de San Pablo.
El conjunto fue proyectado para ocupar una superficie de 9 manzanas del Distrito del Ensanche, en un cuadrado de 300 por 300 metros. Consta de un edificio principal dedicado a la administración, y de 27 pabellones en los que se desarrollan las tareas médicas y de enfermería. Todos los edificios están unidos mediante galerías subterráneas, aptas para el traslado de enfermos. Las instalaciones técnicas se encuentran al aire libre, para facilitar su mantenimiento.
Entre todos los edificios destaca el principal, de la administración, al que se accede por una amplia escalinata. A ambos lados se encuentran las salas de la biblioteca y de la secretaría. En un espacio separado se encuentra la iglesia, que resulta impresionante. Sin embargo, los pabellones son también de gran interés, especialmente por que cada uno de ellos es diferente de los demás.
El arquitecto Domènech tuvo varios artistas que colaboraron con él en el proyecto. Los principales fueron Pablo Gargallo y Eusebi Arnau, que realizaron las numerosas esculturas del conjunto, Francesc Labarta, quien diseñó las pinturas y mosaicos, y Josep Perpinyà, que se hizo cargo de los elementos de hierro forjado.
Con el paso del tiempo la necesidad de ampliación ha vuelto a ponerse de manifiesto, tanto por el número de pacientes, como por los avances tecnológicos de la medicina y por la creciente actividad docente, ya que el hospital tiene hoy en día carácter universitario. Durante la segunda mitad del siglo pasado ya se incorporaron al conjunto algunos nuevos edificios, de los cuales el más importante es el Instituto de Urología (Fundació Puigvert), un hospital privado dedicado íntegramente a esa especialidad.
El hospital fue concebido para disponer de todos los servicios dentro del mismo y de esa manera aislarlo de la ciudad. En el diseño se proyectaron calles, jardines, edificios con suministro de agua, una iglesia y hasta un convento.
La entrada principal está orientada cuarenta y cinco grados respecto la eixample mirando hacia la Sagrada Familia. Se cree que el motivo de esta orientación es que Domènech i Montaner quería aprovechar el viento procedente del mar para ventilar el hospital y salvaguardarlo de enfermedades. También se cree que Montaner orienta la entrada de esta manera para romper con la estructura cuadriculada del distrito del Ensanche, que no le gustaba.
Una curiosidad más en la que se refleja la preocupación del arquitecto por la armonía y la simetría es que los pabellones que están cerca de la entrada principal son los más pequeños y van creciendo en función nos adentramos en el hospital formando una perspectiva agradable a la vista. También decir que los pabellones de se encuentran a la misma altura son iguales, y la única diferencia es que uno está dedicado a un santo y otro a una santa o virgen en función si era un pabellón de hombres o mujeres (derecha hombres e izquierda mujeres).
En el año 2003 se iniciaron las obras para un nuevo gran edificio, que se construye en el extremo norte del actual conjunto, con la finalidad de la substitución progresiva de todos los servicios ubicados en los antiguos pabellones modernistas. Subsiste el interrogante de qué utilidad va a darse a los edificios históricos declarados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
Finalizada la visita al Hospital de la Santa Creu, nos dirigimos en el Bus a visitar otro de los edificios programados. En el recorrido, pasamos delante del otra de las grandes obres de Gaudí, La Sagrada Familia.
El Autobús nos deja en las proximidades del Palacio Gúell, cerca del Puerto Olímpico, Las Ramblas y el Monumento a Colón. El paseo de Las Ramblas termina junto al puerto antiguo, donde la estatua de Cristóbal Colón señala hacia el mar. A dos pasos se encuentra el Museo Marítimo (Museu Maritim), dedicado sobre todo a la historia naval en el Mediterráneo, y en el que se exhibe la reproducción a escala real de una antigua galera de combate. El museo está ubicado en los astilleros de la Edad Media, donde se construían los barcos que navegaban por todo el Mediterráneo. El puerto antiguo ofrece otros atractivos, como un centro de ocio, con comercios, restaurantes, un cine IMAX, y como centro documental, con un acuario de la fauna marina mediterránea.
La última de las visitas programadas era EL PALAU GÜELL. El Palacio Güell (en catalán Palau Güell) es un edificio diseñado por Antoni Gaudí, arquitecto famoso por sus obras de estilo muy peculiar dentro de la corriente denominada modernismo catalán. El palacio está situado en una calle estrecha de Barcelona, el Carrer Nou de la Rambla, cerca del puerto. Fue encargado a Gaudí por Eusebi Güell, quien sentía una gran admiración por el arquitecto y financió varias de sus más conocidas obras. La construcción se realizó entre los años 1886 y 1890.
Eusebi Güell tenía una casa en la Rambla de los Capuchinos, colindante con el solar de Nou de la Rambla, que había heredado de su padre Joan Güell i Ferrer; por ello quiso construir una nueva vivienda que conectase por medio de un patio interior con la antigua. Gaudí diseñó el Palacio Güell siguiendo la tradición de las grandes casas señoriales catalanas, como las de la calle Montcada.
El diseño general sigue las líneas de sus creaciones de aquella época, marcada por el estilo oriental aplicado al diseño de sus obras; en este palacio culmina una etapa de predominio de las formas de inspiración árabe, bizantina o mudéjar, con realizaciones como la Casa Vicens, los Pabellones Güell o El Capricho de Comillas. Gaudí contó con la colaboración de diversos artesanos con los que trabajaba habitualmente, como el albañil Agustí Massip, los forjadores Joan Oñós y los hermanos Lluís y Josep Badia, los ebanistas Julià Soley y Eudald Puntí y los marmolistas hermanos Ventura.
Siendo la calle tan poco ancha, resulta difícil observar la fachada en su totalidad. Sin embargo, Gaudí diseñó una entrada monumental con unas magníficas puertas de arcos parabólicos y rejas caladas de hierro forjado, ornamentadas con el escudo de Cataluña y un yelmo con un dragón alado, obra de Joan Oñós. El edificio está construido con piedra calcárea de Garraf, donde Güell tenía una finca (Bodegas Güell). La entrada tiene unas dimensiones impresionantes, pensadas para que los visitantes pudiesen acceder a ella montados en sus caballos, o bien en sus carruajes. Para los caballos existían en el sótano establos, lo cual en aquella época era totalmente innovador; se accedía a ellos a través de una ingeniosa rampa de forma helicoidal ideada por Gaudí.
Más hacia dentro, se encuentra el recibidor interior, que tiene una altura de tres plantas. Este espacio es sensiblemente más pequeño que el anterior, aunque Gaudí consiguió aumentarlo en su percepción visual mediante la instalación de un gran número de columnas. Este recibidor es el núcleo central del edificio, ya que está rodeado por las principales estancias del palacio. Destaca por su cubierta con doble cúpula de perfil paraboloide en el interior y cónico en el exterior, solución típica del arte bizantino.
Desde aquí se accede a la escalera noble, que da acceso al resto de estancias del edificio. En la planta principal hay una serie de salones, donde se recibía a los invitados, así como el despacho del conde Güell y otras estancias. Destaca la capilla, decorada con pinturas de los doce apóstoles de Aleix Clapés; el altar tenía una imagen de la Purísima, obra de Joan Flotats, que fue destruida en 1936. Junto a la capilla se sitúa un órgano, obra de Aquilino Amezcua. En el gran salón destacaba asimismo un busto de Joan Güell obra de Rossend Nobas. En el segundo piso se sitúan los dormitorios, decorados con un ciclo relativo a Santa Isabel de Hungría (en homenaje a la esposa de Güell, Isabel López Bru, hija del marqués de Comillas), obra de Alexandre de Riquer; en el tercer piso se encuentran las habitaciones del servicio.
En la tribuna de la fachada Gaudí empleó un original sistema de arcos catenáricos y columnas con capiteles hiperboloidales, estilo no empleado ni anterior ni posteriormente a Gaudí. Gaudí diseñó con esmero el interior del palacio, con una suntuosa decoración de estilo mudéjar, donde destacan los techos con artesonados de madera y hierro; en la decoración intervino el también arquitecto Camil Oliveras. Asimismo, Gaudí estudió con eficiencia todas las soluciones técnicas y estructurales del edificio, cuidando al máximo detalle aspectos como la iluminación, la ventilación o el aislamiento acústico del exterior.
En el tejado hay varias chimeneas, a las que lejos de tratarlas como elementos molestos, Gaudí les dio carácter decorativo. Con ello inició una forma de diseñar las chimeneas que iría desarrollando en sus siguientes obras, hasta llegar a soluciones espectaculares como en la Casa Milà. En total son 20 chimeneas, de formas geométricas, recubiertas de cerámica de vivos colores. Destaca asimismo la alta aguja en forma de linterna que supone el remate exterior de la cúpula del salón central, hecha igualmente de cerámica y rematada con una veleta de hierro, que contiene la rosa de los vientos, un murciélago y una cruz griega.
Aunque los trabajos en la decoración interior se prolongaron hasta 1890, el edificio fue inaugurado en 1888, coincidiendo con la Exposición Universal celebrada en el parque de la Ciudadela de Barcelona. Con motivo de tal evento visitaron el Palacio Güell personajes como la reina regente María Cristina de Habsburgo, el rey Humberto I de Italia y el presidente de Estados Unidos Grover Cleveland.
Eusebi Güell vivió en el palacio hasta 1906, en que se trasladó a la Casa Larrard, en el Parque Güell, donde vivió hasta su fallecimiento en 1918. El Palacio Güell pasó por herencia a Mercè Güell i López, hija del conde. Durante la Guerra Civil Española sirvió como comisaría. En 1944 quiso comprarlo un millonario estadounidense, para llevarlo a su país piedra a piedra, pero afortunadamente lo adquirió en última instancia la Diputación de Barcelona.