martes, 7 de febrero de 2012
El Castillo de Santa Coloma de Cervelló nos indica que ya estamos llegando a nuestro primer destino programado, que es: LA COLONIA GÜELL.
En el S.X se construyó el castillo de Cervelló en la cima del Montpedrós y una iglesia que se llamó Santa Coloma, virgen y mártir nacida en Sens (Francia).
El topónimo Montpedrós se cambió por el de Cervelló, dando lugar al actual Santa Coloma de Cervelló. Todavía se conserva un pergamino de un testamento de 1213.
Nos dirigimos en busca del guía que nos acompañará durante la visita a LA COLONIA G
ÚELL.
La Colonia Güell es una pequeña colonia obrera situada en el término municipal de Santa Coloma de Cervelló (Barcelona). La Colonia Güell está considerada uno de los refentes para estudiar la arquitectura de Antoni Gaudí y es, también, uno de los conjuntos modernistas y atractivos turísticos más importantes de Cataluña.
A diferencia de la gran mayoría de colonias industriales de Cataluña, Eusebi Güell procuró mejoras sociales para los trabajadores y aplicó su condición de mecenas de la cultura. Así, dotó a la Colonia Güell de equipamientos culturales y religiosos, e incorporó la corriente modernista a las nuevas construcciones. Destaca especialmente la iglesia diseñada por el propio Antoni Gaudí, inacabada pero que asienta las bases de lo que sería la Sagrada Familia de Barcelona.
La plaza Joan Güell, en la cual se encuentran el ateneo y el teatro Fontova, está presidida justo en el centro por la estatua de Eusebi Güell, el fundador de la Colonia. Esta plaza es aún el centro de la vida social de la Colonia.
Debido a la riqueza patrimonial del conjunto, en 1990 la Colonia Güell fue declarada Bien de Interés Cultural y se estableció la protección de los edificios más relevantes, así como de las características generales de edificación.
En la Colonia Güell aparecen los indicios más característicos de este movimiento. De un lado la utilización del ladrillo visto como reivindicación de una arquitectura popular y tradicional catalana, y por otro, la incorporación de nuevas técnicas y nuevos materiales constructivos como el hierro o la cerámica.
El trabajo de Gaudí se centró en el edificio de la Cripta.
LA CRIPTA supone un punto culminante en la obra creativa de Gaudí. Incorpora, por primera vez de forma unitaria, la práctica totalidad de sus innovaciones arquitectónicas, como los arcos de catenaria, el uso de muros exteriores con forma de paraboloides hiperbólicos, el tratamiento dinámico y fluido del espacio interior o los mecanismos de fusión del edificio con el medio natural.
Incluye numerosos ejemplos del dominio por parte de Gaudí de las artes aplicadas, tanto en los elementos del mobiliario como en los ornamentales.
Destacan los bancos con reclinatorio y el espacio único de la nave, cuya fluidez queda realzada por la iluminación procedente de los ventanales, los cuales incorporan, por la parte exterior de la iglesia, ornamentos y mosaicos de simbología religiosa.
Destaca la gran variedad de materiales empleados: piedras basálticas y calizas, ladrillos cerámicos y requemados, escoria de fundición, cerámica, vidrio y diferentes tipos de mortero.
La fábrica cerró en 1973 en el marco de una crisis generalizada del sector textil produciendo un fuerte impacto social a la Colonia. En los años posteriores la propiedad se fue vendiendo: la fábrica en fracciones a empresas diversas, las casas a sus habitantes y los equipamientos y terrenos del entorno a instituciones públicas.
Hay que tener en cuenta que Eusebi Güell, el empresario fundador de la Colonia, quiso crear una colonia industrial en la que los obreros tuviesen acceso a la enseñanza, la cultura y el ocio, así como a viviendas unifamiliares, a diferencia de los densos bloques de pisos habituales en otras colonias.
Como mecenas de la cultura, hizo construir LA ESCUELA, la casa del maestro, el ateneo, el teatro Fontova, la iglesia y el centro parroquial, concebidos como edificios al servicio de la gente de la Colonia. En la construcción de estos edificios intervinieron arquitectos adscritos a la corriente modernista, algunos de ellos colaboradores de Gaudí. Esto propició la implantación de edificios singulares de gran belleza, pero también de otros edificios destinados a los obreros que evidencian como los albañiles maestros de obra se contagiaron de las formas y técnicas de los arquitectos, exhibiendo un amplio muestrario de cómo utilizar el ladrillo en muros, fachadas, ventanas, y sobretodo en las cornisas.
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